Insistir en la esperanza de paz en las elecciones de 2026 en Colombia

Día de Oración y Acción por la Paz en Colombia.

Pentecostés. 24 de mayo de 2026

El efecto de la justicia será la paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre. Isais 32.17

En Colombia el largo y cruento conflicto que hemos vivido nos hace insistir a un sector de la sociedad en la esperanza que la paz se puede lograr por medio del dialogo y la búsqueda de justicia. Otros sectores, especialmente políticos y económicos, parecen que prefieren seguir en un conflicto armado que ha producido millones de víctimas en las últimas seis décadas. En los últimos años esta tensión ha sido evidente ya que nos hemos movido entre las esperanzas de lograr la paz y la frustración de rechazarla, con lo cual pareciera decir que se prefiere la guerra.      

Las cifras de más de 10 millones de víctimas producidas por el conflicto armado en Colombia son profundamente dolorosas, pero parecen que estás no son suficientes para unirnos como sociedad en la urgencia de lograr un acuerdo y mecanismos que detengan las violencias que producen tanto sufrimiento y muerte, así y podamos iniciar un camino de reconciliación que nos permita sanar las heridas para que logremos juntos y juntas el bienestar y la seguridad que anhelamos.

Sobre este anhelo y esperanza de paz hace cerca de 10 años vivimos un hecho que muchas personas en Colombia y en el mundo no entendemos. En el plebiscito de octubre de 2016 un sector político motivó para que una gran mayoría de los colombianos votaran contra el acuerdo de paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y la Ex Guerrilla de las FARC. A pesar de este hecho los que hicieron el acuerdo de paz revisaron y cambiaron puntos que fueron polémicos y mantuvieron el compromiso de la reconciliación, pero un año después en Colombia se elegio a Iván Duque como presidente que había hecho su campaña con la promesa de hacer trizas este acuerdo de paz.

La falta de compromiso del gobierno de Duque para el logro de la paz generó que firmantes del acuerdo de paz volvieran a las armas, se crearan disidencias y crecieron los grupos armados incrementando el número de víctimas. El actual gobierno del presidente Gustavo Petro fue elegido con la promesa de retomar el camino de la construcción de paz por medio del dialogo y la solución política. Su propuesta de Paz Total generó mucha esperanza que podíamos detener las violencias que producen los diferentes grupos armados, pero hoy a pocos meses de finalizar su mandato un sector político, medio de comunicación y algunos grupos armados consideran que esta política de Paz Total ha sido un fracaso.

Los grupos armados ilegales en Colombia y algunos sectores políticos parecen entender que viven en un país que le gusta la guerra y se fortalecen militarmente para mantener el control en los territorios donde tienen presencia con lo cual incrementan la crisis humanitaria en las comunidades. Ante esta realidad, el gobierno del presidente Petro ha cambiado el énfasis de diálogo para lograr la paz y ha retomado prácticas de antiguos gobiernos de bombardear las zonas con presencia de los grupos armados. El presidente Petro parece que también ha entendido que su imagen a nivel internacional y nacional mejora usando un lenguaje y acciones de guerra contra los grupos armados ilegales, a los cuales llama narcotraficantes.

El resultado de este incremento del conflicto lo ha mostrado el Comité Internacional de la Cruz Roja -CICR en su informe de 2025 donde señala que desde el 2018 viene una tendencia de deterioro progresivo de la situación humanitaria en algunas regiones. El 2025 es el momento más grave de esa tendencia. “Los datos con respecto a 2024 son contundentes: los desplazamientos individuales aumentaron un 100%, hasta llegar a 235.000 afectados; los masivos un 111%, con 87.000 víctimas; y los confinamientos un 99%, con 117.000 registros”. El informe “señala que se han acentuado dos tendencias paralelas: el incremento de combates en zonas pobladas y el desarrollo de nuevas tecnologías, como drones. La zozobra ha aumentado en la población civil, que es víctima de homicidios, desapariciones, amenazas, agresiones sexuales y reclutamiento forzado. El impacto de los conflictos armados se instaló en la vida cotidiana de las comunidades”.[1]

En este contexto, en las elecciones que estamos viviendo, el tema de la paz por medio del dialogo y la solución política no aparece muy fuerte en los candidatos y candidatas a la presidencia. La mayoría de las fórmulas presidenciales prometen seguridad en las ciudades y el campo incrementando la militarización, las condenas, la construcción de nuevas cárceles y hacer alianzas militares con otros países para encarcelar o acabar con quienes hacen parte de los grupos armados.

Desde la perspectiva del evangelio que nos llama ser constructores de paz, esta no se logra por medio de las armas, ni con ejércitos. La paz es fruto de la justicia, la cual trae seguridad, vida abundante y nos permite vivir en comunidad de manera tranquilla a partir del respeto a la dignidad de cada persona como es el deseo de Dios para su pueblo. Como cristianos no podemos seguir, ni dejarnos engañar por quienes proclaman que la guerra y las violencias son una manera de lograr la paz y vivir con seguridad.

Por esta razón pastores, pastoras y lideres de diversas iglesias en Colombia con el apoyo del Consejo Mundial de Iglesias y diversas organizaciones eclesiales internacionales, estamos invitando a un Día de Oración y Acción por la Paz en nuestro país el 24 de mayo, Domingo de Pentecostés. En este día es necesario que oremos y reflexionamos juntos y juntas en su palabra para que su espíritu de vida y paz nos reconcilie con Dios y entre los seres humanos que hemos vivido cautivos de las violencias. Junto con esto, es necesario analizar las propuestas y el compromiso de las personas que aspiran a ser el próximo presidente de Colombia para escoger a quien tenga los mejores planes que nos permitan buscar mecanismos de detener la violencia que tanto daño nos hace y sea líder para empezar un camino donde florezca una paz fruto de la justicia, del diálogo, la participación ciudadana, la reparación a las víctimas y del cuidado de su creación.

El Llamamiento Ecuménico del Consejo Mundial de Iglesias a La Paz Justa (2011) nos llama a insistir en el diálogo para lograr acuerdos ya que “Los acuerdos de paz son a menudo precarios, provisionales e inadecuados. Los lugares donde se declara la paz aún pueden estar llenos de odio. Reparar el daño de la guerra y la violencia puede llevar más tiempo que el conflicto que lo causó. Pero lo que hay de paz a lo largo del camino, aunque sea imperfecta, es una promesa de las grandes cosas que nos esperan”.

En esta misma perspectiva, el Papa León XIV recientemente antes los diversos conflictos armados que se están sufriendo en nuestro mundo manifestó: “Dios no bendice ningún conflicto. Quien es discípulo de Cristo, príncipe de paz, nunca se pone de lado de quienes ayer empuñaban la espada y hoy lanzan bombas. No serán las acciones militares las que creen paz, sino solo la promoción paciente de la convivencia y del diálogo entre los pueblos”. Con la esperanza que la búsqueda de paz por medio del diálogo nos asegura que los tiempos futuros pueden ser mejores en nuestro país participemos de estas próximas elecciones para elegir a la persona que será presidente de Colombia durante los próximos cuatros años.            

Rev. Milton Mejía, pastor de la Iglesia Presbiteriana de Colombia, Vicerrector de Extensión de la Unireformada y secretario general de Qonakuy.

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